Royal Bliss presenta su nuevo Perfume

La mejor forma de sacarle el máximo partido a tu combinado

La zona de confort tiene una particularidad: tarde o temprano, se queda pequeña. Se vuelve agobiante, sin espacio para dejarte crecer. Y es que, no vale con salir una vez de allí. Hay que traspasar sus límites continuamente, dibujando otros nuevos cada vez. Como un explorador al que no le basta con conquistar un territorio.

A nosotros nos estaba empezando a pasar. Habíamos creado una gama de 8 mixers dispuestos a romper con lo establecido, a abrir nuevos caminos, pero nos sabía a poco. Notábamos otra vez el peso de la zona de confort en nuestros hombros y decidimos escapar.

Una explosión de sabor, que inunda tu paladar

Así que, primero nos complicamos la vida lanzando Royal Bliss y ahora lo hacemos creando un perfume que complementa al combinado. Un aroma que, al pulverizarlo sobre la copa, enfatiza todos y cada uno de los 40 matices. Una provocación directa a los sentidos.

Y la mejor forma de hacerlo era dejándolo en manos de uno de nuestros compañeros de viaje: Barnabé Fillion. El perfumista se inspiró en los valores de la marca, en esas ganas por salir de la zona de confort, para crear este perfume cuyo objetivo no es tener protagonismo, sino acentuar el papel del combinado. Como si fuera su onda expansiva, saltando de uno a otro de nuestros sentidos.

Se trata de un elemento sutil, un nuevo jugador en la partida, un ingrediente que sorprende y, a la vez, incluye nuevas variables con las que jugar, nuevas formas con la que experimentar y así llegar hasta lo complejo. Barnabé Fillion ha diseñado un regalo para los que buscan componer su propio estilo.

La huella de Royall Bliss, que marca el camino hacia la huida de la zona de confort

Y ahora, la gran pregunta: ¿por qué una marca de mixers crea un perfume? Bueno, nos parecía el paso más lógico.

Un  perfume es el rastro que dejamos al pasar, casi como nuestra sombra. Marca nuestro camino sin tener que dejar pisadas, sin colgar banderas. Algo que no es tangible, pero sí percibido. No se puede tocar, puede que no sepas explicarlo con palabras, pero sabes que está ahí. Y es que, no es casualidad que a un perfume también se le llame esencia. Casi como si se tratara del alma del combinado. Teníamos el objeto, ahora proyectamos su sombra.

El olfato es el sentido más conectado con la memoria. Abre caminos en nuestro cerebro, intersecciones que unen todos nuestros sentidos con pasado, presente y futuro. Por eso, un perfume tiene la capacidad de trasladarnos a otros lugares, llevarnos hasta recuerdos o hacer más intenso un momento. Su magia reside en lo que provoca y no en lo que es.

Pero hay un punto de unión más. Al igual que Royal Bliss, el perfume se trata de algo innovador, que va más allá. Lejos de copas, hielos, twist… Es un concepto nuevo en el mundo del mixing. No se puede salir de la zona de confort por la puerta que ya han abierto otros.

Una obra maestra de la mano de un experto como es Bernabé Fillion

Pero este no es un camino de un solo sentido. Barnabé Fillion también salió de su zona de confort al crearlo. Normalmente, su lienzo es la piel, pero en este caso el reto estaba en crear un perfume para un combinado. No era un reto sencillo, pero sí muy interesante, porque no se trataba de representar a una persona sino de convertirse en un estímulo. El resultado es un aroma inspirado en toda la gama de Royal Bliss, que enfatiza el sabor de la copa y activa los sentidos.

Piénsalo bien. Algo que parece tan insignificante como un frasco de perfume tiene el poder de hacernos sentir más. Justo cuando parecía que ya lo habíamos sentido todo. Es fascinante.